
Los animales conviven en amplios parques, con la vegetación autóctona de la sierra de Madrid, donde el monte bajo y la jara proporcionan tranquilidad y cobijo , la encina un alimento imprescindible para conservar las fases reproductivas naturales del jabalí y los bulbos, hongos y raíces un rico aporte que mantiene la costumbre innata de buscar la comida escarbando la capa superficial del subsuelo, consiguiendo un óptimo desarrollo de los colmillos.
El clima, como en toda la sierra norte de Madrid, duro en invierno, con una primavera y otoño húmedos pero suaves y un verano corto, aunque caluroso, hacen que nuestros animales tengan una perfecta adaptación al clima típico mediterráneo, que pudieran encontrar en la mayoría de los territorios tradicionales de destino.
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